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viernes, 4 octubre 2013

El gran desafío del posconflicto va a ser la guerra sucia


Eduardo Montealegre, Fiscal General de la Nación.

Eduardo Montealegre, Fiscal General de la Nación.

Hablar con el Fiscal General de la Nación sobre el rumbo del proceso de paz es llenarse de optimismo pero salpicado de lo contrario. “Me parece que yo soy un gran optimista de la paz”, dice con seguridad. Pero cree que van a saltar mucho enemigos del proceso.

El ingrediente más pesimista, pero realista, que esboza Eduardo Montealegre, como fiscal, es para pensar y reflexionar a profundidad: “va a haber guerra sucia en Colombia, durante el posconflicto, y ese va a ser uno de los grandes desafíos del Estado colombiano”.

Los francotiradores del proceso de paz

Para muchos sectores del país la guerra es rentable. Detrás de los 50 años de guerra en Colombia encontramos intereses muy oscuros, encontramos una lucha soterrada por la tierra, encontramos un grave conflicto de clases en Colombia. Indiscutiblemente cuando se empieza a hablar de reforma agraria, de reforma urbana, de hacer unos ajustes estructurales al modelo de Estado en Colombia, se van a afectar muchos intereses.

Los intereses de los latifundistas, los intereses del narcotráfico que han hecho la gran contrarreforma agraria en Colombia. El narcotráfico se ha apoderado de grandes extensiones de tierra en Colombia.

Entonces cuando se oye un discurso social, un discursos moderno como el que expone el presidente Santos de reformas estructurales a la tenencia de la tierra, pues indiscutiblemente afecta muchos intereses.

Indiscutiblemente detrás de esa violencia y detrás de algunos opositores, porque hay gente muy respetable opositora al proceso de paz, no puedo generalizar, pues esconden muchos intereses económicos y yo creo que por ahí saltan muchos enemigos de la paz.

El futuro del marco para la paz

A mi me parece que ya la Corte Constitucional dio claridad sobre el proceso, la Corte Constitucional en su sentencia, yo creo que despejó el camino para la paz y lo despejó porque la Corte encontró que es viable desde el punto de vista constitucional que las investigaciones se centren en los máximos responsables. Eso significa que frente a lo que es la base de la guerrilla y la base de la insurgencia, el Estado, bajo ciertas condiciones, puede renunciar al ejercicio de la acción penal y entonces esto implicará que las investigaciones se centren en los máximos responsables, en los máximos dirigentes de la organización insurgente, y entonces creo que ahí se dio un gran avance con la sentencia de la Corte Constitucional.

Creo que la Corte está con el proceso de paz, que la Corte Constitucional dio un aval fundamental al explicar que ese modelo de justicia transicional que está centrado en juzgamiento de máximos responsables, posibilidad de renuncia al ejercicio de la acción penal de la base de la insurgencia de que la investigación se concentre, además, en lo que uno llamaría el núcleo duro de protección a los derechos humanos como delitos de lesa humanidad y crímenes de guerra humanidad. Creo que abre un gran espacio para el proceso de paz y creo que es la mano tendida que da el Estado colombiano dentro del marco institucional al proceso de paz.

Fórmulas para contrarrestar a esos francotiradores que le apuntando a la paz

Con un gran apoyo popular. Me parece que yo soy un gran optimista de la paz, creo que en medio de todas las dificultades de que avanza lentamente el proceso en la Habana, creo que la solución está en que sigamos involucrando a la población civil y al pueblo colombiano en el proceso de paz.

Yo creo que la gran legitimidad de este proceso, que ya empezó a darse por la decisión de la Corte Constitucional desde el punto de vista jurídico, va a surgir del apoyo de la ciudadanía. Creo que en este momento necesitamos una gran pedagogía con el pueblo colombiano, para explicarles por qué Colombia tiene que superar a través de una solución negociada un conflicto de más de 50 años.

Con la legitimidad del pueblo involucrándolo en la discusión, que cada día gane más legitimidad el proceso de justicia transicional dentro de la ciudadanía, creo que podemos responder a los apologistas de la guerra.

Yo creo que la gran apuesta ahora es por el apoyo ciudadano al proceso de paz. Que se exprese la ciudadanía, que las Farc sepan que Colombia quiere la paz, que hay una gran oportunidad histórica para la insurgencia en Colombia de lograr un acuerdo negociado.

Que no se finalice el conflicto a través de la guerra, sino a través de la negociación y eso lo vamos a lograr indiscutiblemente con un gran respaldo popular. El Gobierno debería entrar en una gran etapa de pedagogía, de jugarse muy a fondo, con el pueblo colombiano, para explicar el proceso de paz y ganar mucho más apoyo ciudadano a estas negociaciones de la Habana.

La impunidad, un ‘sapo envenenado’

Esas son frases impactantes, son frases estridentes, son frases de cajón, que ha venido utilizando el señor procurador, por quién profeso un gran respeto desde el punto de vista ideológico. No comparto la concepción de la sociedad, ni del derecho. Pero son frases muy cosméticas, son frases que realmente no llegan al fondo del problema que se está discutiendo en Colombia.

Yo creo que este marco de justicia transicional se ha elaborado con una gran seriedad, se ha elaborado siguiendo estándares internacionales.

Creo que nosotros , en este momento tenemos un gran apoyo a nivel internacional en cuanto al proceso de justicia transicional. He escuchado voces muy autorizadas de la academia internacional avalando la legitimidad de este proceso de justicia transicional, voces de las Naciones Unidas, voces de la Comunidad Europea, voces de académicos de alto nivel internacional tanto en Estados Unidos como en Europa. Creo que nosotros estamos cumpliendo los estándares internacionales.

Inclusive hemos superado los estándares que se le han exigido a muchos procesos de paz en el mundo. Nosotros hemos trabajado con unos estándares muy superiores a los que se le exigieron a Sudáfrica, a los exigidos en Centroamérica y tal vez, como lo decía el representante de derechos humanos en Colombia, Fabrizio (Hochschild), la comunidad internacional no puede exigirle a Colombia más estándares de lo que le ha exigido a otros países en sus procesos de paz.

La ultraderecha no soporta que en Colombia se logre negociar

Yo creo que este proceso va a ser exitoso. Creo que finalmente en medio de las dificultades y de las tormentas y de las turbulencias propias de un proceso de paz, que son difíciles en Colombia, y en cualquier lugar del mundo, nosotros vamos a alcanzar la paz, a través de la vía negociada.

Yo creo que la paz debe lograrse a través de la negociación, no a través de la guerra, y nosotros vamos finalmente a alcanzar este proceso de paz, a través de una solución negociada.

Pero debemos pensar que cuando llegue el posconflicto, el gran desafío del posconflicto va a ser enfrentar la guerra sucia. Indiscutiblemente los apologistas de la guerra, aquellas personas que van a ver afectados sus intereses económicos, por la solución negociada al conflicto, van a responder, y van a responder violentamente, va a haber guerra sucia en Colombia, durante el posconflicto, y ese va a ser uno de los grandes desafíos del Estado colombiano.

Si llegáramos a firmar unos pactos en la Habana, unos acuerdos negociados, hasta ahora sería el comienzo del proceso de paz y de la solución negociada del conflicto armado. Tendremos que entrar en grandes reformas al Estado y brindarle una gran protección a los desmovilizados.

Garantizar una verdadera desmovilización a la vida civil, a la sociedad colombiana y eso lo tendrá que hacer el Estado a través de grandes esfuerzos de protección, de desarticular las bandas criminales que van a surgir como mano negra en contra del proceso de paz. Pero creo que con el fortalecimiento de la justicia, como lo está proponiendo el presidente Santos, con el apoyo de las altas cortes, de entrar en un proceso de rediseño institucional y de fortalecimiento a la justicia, podemos derrotar a los violentos.

Evitar caer en los errores de los procesos pasados

En primer lugar creo que hay una medida muy importante que es el fortalecimiento de la justicia en la lucha contra la delincuencia organizada. Históricamente se ha demostrado que un 15% o 20% de desmovilizados en los procesos de paz entran a engrosar bandas criminales, asociaciones ilícitas y, como ya no puede existir el combate del Estado en términos de enfrentar la violencia, dentro de un conflicto armado, dentro del marco propio del DIH, frente a actores del conflicto.

No es la fuerza pública la encargada de derrotar a los actores del conflicto, sino que va a ser la justicia. Yo creo que la gran respuesta tiene que ser el fortalecimiento de la Fiscalía General de la Nación y la justicia penal para actuar oportunamente, desarticular bandas criminales, evitar la impunidad, desarticular esas organizaciones al margen de la ley, muy poderosas que se pueden conformar en Colombia. Ahí la lucha va a ser contra la criminalidad, ya no en el campo de actuación de la fuerza pública, sino una actuación conjunta de Fiscalía General de la Nación, jueces y policía judicial en Colombia con el apoyo de la ciudadanía y, desde luego, de sectores de fuerza pública como la policía nacional para derrotar la delincuencia común.

Noticia publicada en el diario “El Espectador” (04/10/13). Por: Jorge Sáenz V.

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